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martes, febrero 17, 2009

Denise Dresser le escribe a Carlos Slim

Copio del renovado website de la revista Proceso (compren la revista, especialmente en estos tiempos en que el Gobierno Federal no está dispuesto a comprar publicidad en esta como forma de censura su línea editorial crítica):

Carta abierta a Carlos Slim

http://www.project-syndicate.org/author_photo/5/f/0/18.png

DENISE DRESSER


Estimado Ingeniero: Le escribo este texto como ciudadana. Como consumidora. Como mexicana preocupada por el destino de mi país y por el papel que usted juega en su presente y en su futuro. He leído con detenimiento las palabras que pronunció en el Foro Qué Hacer Para Crecer y he reflexionado sobre sus implicaciones. Su postura en torno a diversos temas me recordó aquella famosa frase atribuida al presidente de la compañía automotriz General Motors, quien dijo: “Lo que es bueno para General Motors es bueno para Estados Unidos”. Y creo que usted piensa algo similar: Lo que es bueno para Carlos Slim, para Telmex, para Telcel, para el Grupo Carso, es bueno para México. Pero no es así. Usted se percibe como solución cuando se ha vuelto parte del problema; usted se percibe como estadista con la capacidad de diagnosticar los males del país cuando ha contribuido a producirlos; usted se ve como salvador indispensable cuando se ha convertido en bloqueador criticable.

De allí las contradicciones, las lagunas y las distorsiones que plagaron su discurso, y menciono las más notables: –Usted dice que es necesario pasar de una sociedad urbana e industrial a una sociedad terciaria, de servicios, tecnológica, de conocimiento. Es cierto. Pero en México ese tránsito se vuelve difícil en la medida en que los costos de las telecomunicaciones son tan altos, la telefonía es tan cara y la penetración de internet de banda ancha es tan baja. Eso es el resultado del predominio que usted y sus empresas tienen en el mercado. En pocas palabras, en el discurso propone algo que en la práctica se dedica a obstaculizar. –Usted subraya el imperativo de fomentar la productividad y la competencia, pero a lo largo de los años se ha amparado en los tribunales ante esfuerzos regulatorios que buscan precisamente eso. Aplaude la competencia, pero siempre y cuando no se promueva en su sector. –Usted dice que no hay que preocuparse por el crecimiento del Producto Interno Bruto; que lo más importante es cuidar el empleo que personas como usted proveen.

Pero es precisamente la falta de crecimiento económico lo que explica la baja generación de empleos en México desde hace años. Y la falta de crecimiento está directamente vinculada con la persistencia de prácticas anticompetitivas que personas como usted justifican. –Usted manda el mensaje de que la inversión extranjera debe ser vista con temor, con ambivalencia. Dice que “las empresas modernas son los viejos ejércitos. Los ejércitos conquistaban territorios y cobraban tributos”. Dice que ojalá no entremos a una etapa de Sell Mexico a los inversionistas extranjeros, y cabildea para que no se permita la inversión extranjera en telefonía fija. Pero al mismo tiempo usted, como inversionista extranjero en Estados Unidos, acaba de invertir millones de dólares en The New York Times, en las tiendas Saks, en Citigroup. Desde su perspectiva incongruente, la inversión extranjera se vale y debe ser aplaudida cuando usted la encabeza en otro país, pero debe ser rechazada en México.

Usted reitera que “necesitamos ser competitivos en esta sociedad del conocimiento y necesitamos competencia; estoy de acuerdo con la competencia”. Pero al mismo tiempo, en días recientes, ha manifestado su abierta oposición a un esfuerzo por fomentarla, descalificando, por ejemplo, el Plan de Interconexión que busca una cancha más pareja de juego.

Usted dice que es indispensable impulsar a las pequeñas y medianas empresas, pero a la vez su empresa –Telmex– las somete a costos de telecomunicaciones que retrasan su crecimiento y expansión.

Usted dice que la clase media se ha achicado, que “la gente no tiene ingreso”, que debe haber una mejor distribución del ingreso. El diagnóstico es correcto, pero sorprende la falta de entendimiento sobre cómo usted mismo contribuye a esa situación. El presidente de la Comisión Federal de Competencia lo explica con gran claridad: Los consumidores gastan 40% más de lo que debieran por la falta de competencia en sectores como las telecomunicaciones. Y el precio más alto lo pagan los pobres.

Usted sugiere que las razones principales del rezago de México residen en el gobierno: la ineficiencia de la burocracia gubernamental, la corrupción, la infraestructura inadecuada, la falta de acceso al financiamiento, el crimen, los monopolios públicos. Sin duda todo ello contribuye a la falta de competitividad. Pero los monopolios privados como el suyo también lo hacen.

Usted habla de la necesidad de “revisar un modelo económico impuesto como dogma ideológico” que ha producido crecimiento mediocre. Pero precisamente ese modelo –de insuficiencia regulatoria y colusión gubernamental– es el que ha permitido a personas como usted acumular la fortuna que tiene hoy, valuada en 59 mil millones de dólares. Desde su punto de vista el modelo está mal, pero no hay que cambiarlo en cuanto a su forma particular de acumular riqueza. La revisión puntual de sus palabras y de su actuación durante más de una década revela entonces un serio problema: Hay una brecha entre la percepción que usted tiene de sí mismo y el impacto nocivo de su actuación; hay una contradicción entre lo que propone y su forma de proceder; padece una miopía que lo lleva a ver la paja en el ojo ajeno e ignorar la viga en el propio. Usted se ve como un gran hombre con grandes ideas que merecen ser escuchadas. Pero ese día ante los diputados, ante los senadores, ante la opinión pública, usted no habló de las grandes inversiones que iba a hacer, de los fantásticos proyectos de infraestructura que iba a promover, del empleo que iba a crear, del compromiso social ante la crisis que iba a asumir, de las características del nuevo modelo económico que apoyaría.

En lugar de ello nos amenazó. Nos dijo –palabras más, palabras menos– que la situación económica se pondría peor y que ante ello nadie debía tocarlo, regularlo, cuestionarlo, obligarlo a competir. Y como al día siguiente el gobierno publicó el Plan de Interconexión telefónica que buscaría hacerlo, usted en respuesta anunció que Telmex recortaría sus planes de inversión. Se mostró de cuerpo entero como alguien dispuesto a hacerle daño a México si no consigue lo que quiere, cuando quiere. Tuvo la oportunidad de crecer y en lugar de ello se encogió. Sin duda usted tiene derecho a promover sus intereses, pero el problema es que lo hace a costa del país. Tiene derecho a expresar sus ideas, pero dado su comportamiento es difícil verlo como un actor altruista y desinteresado que sólo busca el desarrollo de México.

Usted sin duda posee un talento singular y loable: sabe cuándo, cómo y dónde invertir. Pero también despliega otra característica menos atractiva: sabe cuándo, cómo y dónde presionar y chantajear a los legisladores, a los reguladores, a los medios, a los jueces, a los periodistas, a la intelligentsia de izquierda, a los que se dejan guiar por un nacionalismo mal entendido y aceptan la expoliación de un mexicano porque –por lo menos– no es extranjero. Probablemente usted va a descalificar esta carta de mil maneras, como descalifica las críticas de otros. Dirá que soy de las que envidian su fortuna, o tienen algún problema personal, o una resentida. Pero no es así. Escribo con la molestia compartida por millones de mexicanos cansados de las cuentas exorbitantes que pagan; cansados de los contratos leoninos que firman; cansados de las rentas que transfieren; cansados de las empresas rapaces que padecen; cansados de los funcionarios que de vez en cuando critican a los monopolios pero hacen poco para desmantelarlos.

Escribo con tristeza, con frustración, con la desilusión que produce presenciar la conducta de alguien que podría ser mejor. Que podría dedicarse a innovar en vez de bloquear. Que podría competir exitosamente pero prefiere ampararse constantemente. Que podría darle mucho de vuelta al país pero opta por seguirlo ordeñando. Que podría convertirse en el filántropo más influyente pero insiste en ser el plutócrata más insensible. John F. Kennedy decía que las grandes crisis producen grandes hombres. Lástima que, en este momento crítico para México, usted se empeña en demostrarnos que no aspira a ser uno de ellos.


lunes, febrero 02, 2009

Denise Dresser explica porqué no crece México



Hace unos días, la profesora-investigadora del ITAM, la Dra. Denisse Dresser dio esta ponencia en el Foro "México ante la Crisis" convocado por el Senado de la República. Ella se quejo ante los senadores de haber sido la única mujer invitada al foro. Debido a la claridad del texto, lo pongo todo completo. Explica porqué México no crece economicamente lo que debería...

29 de enero de 2009


México es un país privilegiado.

Tiene una ubicación geográfica extraordinaria y cuenta con grandes riquezas naturales. Está poblado por millones de personas talentosas y trabajadoras.

Pero a pesar de ello, la pregunta perenne sigue siendo: ¿por qué no crece a la velocidad que podría y debería? ¿Por qué seguimos discutiendo este tema año tras año, foro tras foro?

Aventuro algunas respuestas, y les pediría que me acompañaran en un ejercicio intelectual, recordando aquel famoso libro de Madame Calderón de la Barca llamado "La vida en México", escrito en el siglo XVII, en el cual intenta describir las principales características del país.

Si Madame Calderón de la Barca escribiera su famoso libro hoy, tendría que cambiarle el título a "Oligopolilandia". Porque desde el primer momento en el que pisara el país, se enfrentaría a los síntomas de una economía política disfuncional, con problemas que la crisis tan sólo agrava.

Aterrizaría en uno de los aeropuertos más caros del mundo; se vería asediada por maleteros que controlan el servicio; tomaría un taxi de una compañía que se ha autodecretado un aumento de 30% en las tarifas, y si tuviera que cargar gasolina, lo haría sólo en Pemex.

En el hotel habría 75% de probabilidades de que consumiera una tortilla vendida por un solo distribuidor, y si se enfermara del estómago y necesitara ir a una farmacia, descubriría que las medicinas allí cuestan más que en otros lugares que ha visitado.

Si le hablara de larga distancia a su esposo para quejarse de esta situación, pagaría una de las tarifas más elevadas de la OCDE. Y si prendiera la televisión para distraerse ante el mal rato, descubriría que sólo existen dos cadenas.

Para entender la situación en la que se encuentra, tendría que recordar lo que dijo Guillermo Ortiz hace unos días: no hemos creado las condiciones para que los recursos se usen de manera eficiente; o tendría que leer el libro "Good Capitalism/Bad Capitalism", que explica por qué algunos países prosperan y otros se estancan; por qué algunos países promueven la equidad y otros no logran asegurarla.

La respuesta se encuentra en la mezcla correcta de Estado y mercado, de regulación e innovación. La clave del éxito -o el fracaso- se halla en el modelo económico: en la decisión de promover el capitalismo de Estado o el capitalismo oligárquico o el capitalismo de las grandes empresas o el capitalismo democrático.

Hoy México es un ejemplo clásico de lo que el Nobel de Economía Joseph Stiglitz denomina crony capitalism: el capitalismo de cuates, el capitalismo de cómplices, el capitalismo que no se basa en la competencia sino en su obstaculización.

Ese andamiaje de privilegios y "posiciones dominantes" y nudos sindicales en sectores cruciales -telecomunicaciones, servicios financieros, transporte, energía- que aprisiona a la economía y la vuelve ineficiente. Una mezcla de capitalismo de Estado y capitalismo oligárquico.

Hoy, México -inmerso en la crisis- está aún lejos de acceder al capitalismo dinámico donde el Estado no protege privilegios, defiende cotos, elige ganadores y permite la perpetuación de un pequeño grupo de oligarcas con el poder para vetar reformas que los perjudican.

Al capitalismo en el cual las autoridades crean condiciones para los mercados abiertos, competitivos, innovadores, que proveen mejores productos a precios más baratos para los consumidores. Para los ciudadanos.

Hoy, México carga con los resultados de esfuerzos fallidos por modernizar su economía durante los últimos 20 años.

Las reformas de los 80 y 90 entrañaron la privatización, la liberalización comercial.

Pero esas reformas no produjeron una economía de mercado dinámica debido a la ausencia de una regulación gubernamental eficaz, capaz de crear mercados funcionales, competitivos.

En vez de transparencia y reglas claras, prevaleció la discrecionalidad entre los empresarios que se beneficiaron de las privatizaciones y los funcionarios del gobierno encargados de regularlos.

Las declaraciones de Agustín Carstens el martes pasado, en torno a la necesidad de combatir los monopolios en telefonía, son bienvenidas.

Lamentablemente, se dan 18 años tarde. Y allí están los resultados de reformas quizás bien intencionadas, pero mal instrumentadas: una economía que no crece lo suficiente, una élite empresarial que no compite lo suficiente, un modelo económico que concentra la riqueza y distribuye mal la que hay.

Hoy, México está atrapado por una red intrincada de privilegios y vetos empresariales y posiciones dominantes en el mercado que inhiben un terreno nivelado de juego.

Una red descrita en el famoso artículo de la economista Anne Kruege: "The Political Economy of the Rent-Seeking Society" ("La Economía Política de la Sociedad Rentista").

Una red que opera a base de favores, concesiones y protección regulatoria que el gobierno ofrece y miembros de la cúpula empresarial exigen como condición para invertir.

¿Quién? Alguien como el dueño de una distribuidora de maíz o el concesionario de una carrera privada o el comprador de un banco rescatado con el Fobaproa o el principal accionista de Telmex o el operador de una Afore.

Estos actores capturan rentas a través de la explotación o manipulación del entorno económico en lugar de generar ganancias legítimas a través de la innovación o la creación de riqueza.

Y los consumidores de México contribuyen a la fortuna de los rentistas cada vez que pagan la cuenta telefónica. La conexión a Internet. La cuota en la carretera. La tortilla con un precio fijo. La comisión de las Afores. La comisión por la tarjeta de crédito. Ejemplo tras ejemplo de rentas extraídas a través de la manipulación de mercado.

Y el rentismo acentúa la desigualdad, produce costos sociales, dilata el desarrollo, disminuye la productividad, aumenta los costos de transacción en una economía que -ante el imperativo de la competitividad- necesita disminuirlos.

Para extraer rentas, los "jugadores dominantes" han erigido altas barreras de entrada a nuevos jugadores, creando así cuellos de botella que inhiben la innovación y, por ende, el aumento de la productividad.

Estos cuellos de botella inhiben el crecimiento de México en un mundo cada vez más globalizado y competitivo, y son una razón clave detrás de la persistente desigualdad social, como lo sugiere el reporte del Banco Mundial sobre México titulado: "Más allá de la polarización social y la captura del Estado".

La concentración de la riqueza y del poder económico entre esos "jugadores dominantes" con frecuencia se traduce en ventajas injustas, captura regulatoria y políticas públicas que favorecen intereses particulares.

Peor aún, convierte a representantes del interés público -muchos de los diputados y senadores sentados aquí- en empleados de los intereses atrincherados. Convierte al gobierno en empleado de las personas más poderosas del país.

Y lleva a las siguientes preguntas: ¿Quién gobierna en México? ¿El Senado o Ricardo Salinas Pliego cuando logra controlar los vericuetos del proceso legislativo? ¿La Secretaría de Comunicaciones y Transportes o Unefon? ¿La Comisión Nacional Bancaria o los bancos que se rehúsan a cumplir con las obligaciones de transparencia que la ley les exige? ¿ La Secretaría de Eduación Pública o Elba Esther Gordillo? ¿La Comisión Federal de Competencia o Carlos Slim? ¿Pemex o Carlos Romero Deschamps? ¿Ustedes o una serie de intereses que no logran contener?

Porque ante los vacíos de autoridad, la captura regulatoria y las decisiones de política pública que favorecen a una minoría, la respuesta parece obvia.

México hoy padece lo que algunos llaman "Estados dentro del Estado", o lo que otros denominan "una economía sin un gobierno capaz de regularla de manera eficaz". Eso -y no la caída de la producción petrolera- es lo que condena a México al subdesempeño crónico.

Una y otra vez, el debate sobre cómo promover el crecimiento, cómo fomentar la inversión y cómo generar el empleo se encuentra fuera de foco.

El gobierno cree que para lograr estos objetivos, basta con tenderle la mano al sector privado para que invierta bajo cualquier condición. Y el sector privado, por su parte, piensa que la panacea es que se le permita participar en el sector petrolero, por dar un ejemplo.

Pero ésa es sólo una solución parcial a un problema más profundo. El meollo detrás de la mediocridad de México se encuentra en su estructura económica y en las reglas del juego que la apuntalan.

Una estructura demasiado top heavy o pesada en la punta de la pirámide; una estructura oligopolizada donde unos cuantos se dedican a la extracción de rentas; una estructura de complicidades y colusiones que el gobierno permite y de la cual también se beneficia.

Claro, muchos de los miembros del gobierno de Felipe Calderón, y muchos de los presentes en este foro, hablarán de crecimiento como una prioridad central.

Pero más bien lo perciben como una variable residual. Más bien parecería que buscan -y duele como ciudadana reconocerlo- asegurar un grado mínimo de avance para mantener la paz social, pero sin alterar la correlación de fuerzas existente. Sin cambiar la estructura económica de una manera fundamental.

Y el problema surge cuando ese modelo comienza a generar monstruos; cuando ese apoyo gubernamental a ciertas produce monopolios, duopolios y oligopolios que ya no pueden ser controlados; cuando las "criaturas del Estado" -como las llama Moisés Naim- amenazan con devorarlo.

Sólo así se entiende la devolución gubernamental de 550 millones de dólares a Ricardo Salinas Pliego, por intereses supuestamente mal cobrados, un día antes del fin del sexenio de Vicente Fox.

Sólo así se entiende el comunicado lamentable de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes hace un año celebrando la alianza entre Telemundo y Televisa, cuando en realidad revela una claudicación gubernamental ante la posibilidad de una tercera cadena.

Sólo así se comprende que nadie levante un dedo para sancionar a TV Azteca cuando viola la ley al rehusarse a transmitir los spots del IFE o se apropia del Cerro del Chiquihuite.

Sólo así se entiende la aprobación de la llamada "Ley Televisa" por la Cámara de Diputados y la de Senadores en 2006.

Sólo así se entiende la posposición ad infinitum en el Senado de una nueva ley de medios para promover la competencia en el sector.

Sólo así se comprende que la reforma de Pemex deje sin tocar el asunto del sindicato.

Sólo así se entiende la posibilidad de dar entrada a Carlos Slim a la televisión sin obligarlo a cumplir con las condiciones de su concesión original.

Síntomas de un gobierno ineficaz. Señales de un gobierno doblegado.

Muestras de un gobierno coludido.

Con efectos cada vez más onerosos y cada vez más obvios que la crisis pone en evidencia, porque no logramos reformarnos a tiempo.

Mucha riqueza, pocos beneficiarios. Crecimiento estancado, país aletargado. Intereses atrincherados, reformas diluidas. Poca competencia, baja competitividad. Poder concentrado, democracia puesta en jaque. Un gobierno que en lugar de domesticar a las criaturas que ha concebido, ahora vive aterrorizado por ellas.

¿Cuáles son las consecuencias del mal capitalismo mexicano? Donde las élites tradicionales son fuertes, la gobernabilidad democrática es poco eficaz, los partidos políticos tienden a ser minimalistas.

En México, el incrementalismo de la política pública puede ser atribuido a élites tradicionales que usan su poder para bloquear reformas que afectan sus intereses, o asegurar iniciativas que protejan su situación privilegiada.

Si ustedes verdaderamente quieren que México crezca, tendrán que crear la capacidad de regular y reformar en nombre del interés público.

Tendrán que mandar señales inequívocas de cómo van a desactivar esos "centros de veto" que están bloqueando el crecimiento económico y la consolidación democrática: Los monopolistas abusivos, los sindicatos rapaces, las televisoras chantajistas, los empresarios privilegiados y sus aliados en el gobierno.

Si ustedes verdaderamente quieren que México prospere, tendrán que tomar decisiones que desaten el dinamismo económico, que fortalezcan la capacidad regulatoria del Estado y contribuyan a construir mercados, que promuevan la competencia y, gracias a ello, aumenten la competitividad.

En pocas palabras, usar la capacidad del Estado para contener a aquellos con más poder en el gobierno, con más peso que el electorado, con más intereses que el interés público.

¿Qué hacer? Los conmino a leer textos tan influyentes como "The Growth Report" y "The Power of Productivity".

A estar conscientes de lo que todo país interesado en crecer y competir debe hacer para lograrlo.

A saber que ello requiere una economía capaz de producir bienes y servicio de tal manera que los trabajadores puedan ganar más y más.

A entender que ello se basa en la expansión rápida del conocimiento y la innovación; en nuevas formas de hacer las cosas y mejorarlas; en técnicas que aumentan la productividad de manera constante.

A reconocer que las economías dinámicas suelen ser aquellas capaces de promover la competencia y reducir las barreras de entrada a nuevos jugadores en el mercado.

A entender que esa tarea del gobierno -a través de la regulación adecuada- crear un entorno en el cual las empresas se vean presionadas por sus competidores para innovar y reducir precios, y pasar esos beneficios a los consumidores.

A comprender que si eso no ocurre, nadie tiene incentivos para innovar. En lugar de ser motores de crecimiento, las empresas protegidas y/o monopólicas terminan estrangulándolo.

En pocas palabras, la competitividad -factor indispensable para atraer la inversión y con ella remontar la crisis, como sugería Sanguinetti- Está vinculada a la competencia.

El crecimiento económico está ligado a la competencia. La innovación y, por ende, el dinamismo y la creación de empleos se desprenden de la competencia.

La inversión que se canaliza hacia nuevos mercados y nuevas oportunidades es producto de la competencia. No es una condición suficiente pero sí es una condición necesaria. No bastará por sí misma para desatar el crecimiento, pero sin ella jamás ocurrirá, por más dinero público que se inyecte a la economía mediante políticas contracíclicas.

Y, ¿cómo empezar a empujar eso? Con una tercera cadena de televisión; con el fomento de la competencia en banda ancha a través de la red de la Comisión Federal de Electricidad; con el fortalecimiento de los órganos regulatorios, con la sanción a quienes violen los términos de su concesión; con la relación de mercados funcionales, como ya se logró con las aerolíneas de bajo costo; con medidas que se empiecen a desmantelar cuellos de botella y a domesticar a esas "criaturas del Estado".

Tiene que ver con la inauguración de un nuevo tipo de relación entre el Estado, el mercado y la sociedad.

Porque si la clase política de este país no logra construir los cimientos del capitalismo democrático, condenará a México al subdesempeño crónico. Lo condenará a seguir siendo un terreno fértil para los movimientos populares contra las instituciones; un país que cojea permanentemente debido a las instituciones políticas que no logra remodelar; los monopolios públicos y privados que no logra desmantelar; las estructuras corporativas que no logra democratizar.

Será lo que Felipe Calderón llama "un país de ganadores" donde siempre ganan los mismos.

Un lugar donde muchas de las grandes fortunas empresariales se construyen a partir de la protección política, y no de la innovación empresarial.

Un lugar donde el crecimiento de los últimos años ha sido menor que en el resto de América Latina debido a los cuellos de botella que los oligopolios han diseñado, y que sus amigos en el gobierno les ayudan a defender.

Un lugar donde las penurias que Madame Calderón de la Barca enfrentó con los aeropuertos, los maleteros, los taxis, las gasolineras, la telefonía y la televisión son las mismas que padecen millones de mexicanos más.

Ese consumidor sin voz, sin alternativa, sin protección. Ese hombre invisible. Esa mujer sin rostro.

Esa persona que paga -mes tras mes- tarifas telefónicas más altas que en casi cualquier parte del mundo.

Esa compañía que paga -mes con mes- servicios de telecomunicaciones que elevan sus gastos de operación y reducen sus ganancias.

Miles de personas con comisiones por servicios financieros que no logran entender, con cobros inusitados que nadie puede explicar, parados en la cola de los bancos. Allí varados. Allí desprotegidos. Allí sin opciones. Allí afuera.

Víctimas de un sistema económico disfuncional, institucionalizado por una clase política que aplaude la aprobación de reformas que no atacan el corazón del problema.

Presidentes, secretarios de Estado, diputados, senadores y empresarios que celebran el consenso para no cambiar.

Aunque se agradece que este foro finalmente acepte la magnitud de la crisis, si de aquí no surgen medidas concretas para mirar más allá de la coyuntura, revelará nuevamente nuestra incapacidad para encarar honestamente los problemas que México viene arrastrando desde hace décadas.

Revelará la propensión de los sentados aquí a proponer reformas aisladas, a anunciar medidas cortoplacistas, a eludir las distorsiones del sistema económico, a instrumentar políticas públicas a pedacitos, para llegar a acuerdos que sólo perpetúan el statu quo.

Mientras tanto, la realidad acecha a golpes de 327 mil despidos, crecimiento negativo, el lugar 60 de 134 en el Índice Global de Competitividad y una nación que dice reformarse mientras evita hacerlo.

México no crece por la forma en la cual se usa y se ejerce y se comparte el poder. Ni más ni menos.

Por las reglas discrecionales y politizadas que rigen a la república mafiosa, a la economía "de cuates".

Por la supervivencia de las estructuras corporativas que el gobierno creó y sigue financiando.

Por un modelo económico que canaliza las rentas del petróleo a demasiadas clientelas.

Por un sistema político que funciona muy bien para sus partidos pero muy mal para sus ciudadanos. Un sistema de "extracción sin representación".

Creando así un país poblado por personas obligadas a diluir la esperanza; a encoger las expectativas; a cruzar la frontera al paso de 400 mil personas al año en busca de la movilidad social que no encuentran aquí; a vivir con la palma extendida esperando la próxima dádiva del próximo político; a marchar en las calles porque piensan que nadie en el gobierno los escucha; a desconfiar de las instituciones; a presenciar la muerte común de los sueños porque México no avanza a la velocidad que podría y debería.


miércoles, noviembre 26, 2008

El futuro de la iglesia católica - si la gente importara...



Como me gustaría estar un día en un boda como esta, aunque ya sea anciano, pero ver algo así ocurriendo en una iglesia sería milagroso, quizá una prueba de que Dios existe, y no en el cielo, sino aquí entre nosotros. El vídeo termina con un mensaje que bien es el mensaje original de Jesús: amor para tod@s. Solo falta que un día la jerarquía de la iglesia católica por fin lo crea., y en base a este reconozca la dignidad de tod@s, de las mujeres de consagrar y de las parejas de diferente o mismo sexo para unirse ante su comunidad (el sentido original de la palabra iglesia). La letra de la hermosa canción (cantada por Ane Brun) de Cindy Lauper dice:

You with the sad eyes
don't be discouraged
oh I realize
it's hard to take courage
in a world full of people
you can lose sight of it all
and the darkness inside you
can make you fell so small

But I see your true colors
shining through
I see your true colors
and that's why I love you
so don't be afraid to let them show
your true colors
true colors....

Bernardo Barranco cuenta hoy en La Jornada como la jerarquía católica quiere ahora incluir a laicos (así es laicos, pocas laicas) en los quehaceres de la iglesia, pero tiene dudas de que la intención sea honesta, y esa es una de mis dudas de ver una boda así pronto. Copio del excelente texto de Barranco:

"En este inicio del siglo XXI, la reunión de Aparecida 2007 pone sobre la mesa la crisis cultural de la Iglesia católica. Ante los cambios culturales, la Iglesia juega al autismo civilizatorio encerrándose en sus verdades tradicionales. Sin capacidad de réplica, amenazada como nunca por nuevos movimientos religiosos que avanzan inexorablemente por audiencias, especialmente populares, que cimbran el histórico monopolio católico. Ante la crisis de la Acción Católica, la Iglesia no ha encontrado fórmulas pastorales efectivas ni claras hipótesis de evangelización, y más bien ha venido sumando propuestas prometedoras que pronto quedan en el camino y en el fracaso.

Quedan temas candentes, para empezar el creciente papel de la mujer en la sociedad, incluyendo su ministerialidad tan temida; por otra parte, el lugar que debe darse a los diáconos laicos en el seno de las comunidades cristianas; recuérdese la penosa negativa del Vaticano a la ordenación de diáconos indígenas. Igualmente, la necesidad de una pastoral de la inteligencia que sacuda la desesperante mediocridad de los pensantes que se contentan con repetir las fórmulas y los lugares comunes gastados de la doctrina católica y que están lejos de responder a una realidad en permanente mutación.

El título del artículo de Felipe Arizmendi, obispo de San Cristóbal, “Sin laicos no se puede”, ilustra la preocupación de los altos prelados por encontrar nuevas rutas y certeras presencias en la sociedad. Muchos obispos esperan nuevas y duraderas “síntesis pastorales”; sin embargo, la cambiante realidad tecnológica y de mercado complica las más audaces hipótesis religiosas.

Los jóvenes, a pesar de las grandes movilizaciones provocadas por los papas, sienten poco atractiva la oferta católica. Gran parte de los fieles laicos prefieren las ONG y las organizaciones de la asistencia privada que participar en el rancio asociacionismo católico. Juan Pablo II se equivocó: su centralismo clerical y su favoritismo por movimientos de elite, como Comunión y Liberación, Opus Dei, Focolares y Legionarios, que terminaron por encerrarse en herméticas burbujas de clase con escaso impacto social, han provocado, en parte, esta debacle pastoral y que la cuerda debilitada hacia los laicos se esté consumiendo."


Banamex cierra algunas sucursales en la Ciudad de México

La semana pasada Banamex, la filial de Citigroup en México, pagó primeras planas en varios diarios diciéndole a los consumidores que confiaran en el banco. Hoy salen seis anuncios de cuarto de plana en el diario Reforma donde cada uno habla del cierre de una sucursal en la zona de la Ciudad de México. Es claro que los problemas internacionales del banco han llegado a México y la estretegia es la reducción urgente de costos a través de la consolidación de los servicios a clientes, es decir, cerrando la sucursales con menos actividad. Creo que esto es solo el inicio de una consolidación mayor. No es de extrañar que Inbursa haya comprado acciones de Citigroup a precios de ganga, muy típico de Slim. ¿Se quedará él con Banamex? No lo creo, la autoridad en monopolios no creo lo permita, a menos que venda Inbursa...

lunes, septiembre 15, 2008

Celebra la independencia de TU mente



Este blog critica todo tipo de dogmatismo religioso o laico, ya sea de la iglesia católica, el islam, la cienciología o de Felipe Calderón, AMLO, Wal Mart entre muchos otros. Este blog busca el pensamiento crítico libre y un prudente escepticismo sean la premisa de una verdadera ciudadanía cultural, y en este quehacer como no recordar hoy quizá el mejor anuncio de la historia, que precisamente habla de la independencia de nuestra mente. Es el anuncio que introdujo la marca Apple al mercado un día de 1984, y usó como referencia a la novela 1984 de George Orwell, que creo sigue tremendamente actual. Quizá hoy es bueno también tener en cuenta esta frase de Orwell: el ver lo que hay enfrente de la propia nariz es siempre una constante lucha. Feliz independencia mental.


miércoles, julio 09, 2008

Lo que la reforma energética no ve...



Increíble, T. Boone Pickens, un hombre que se hizo billonario con el petróleo ahora propone que nos olvidemos de éste. Si los senadores pudieran ver más allá de sus narices, y observar que el mundo ya está planeando vivir sin petróleo. Para cuando Pemex sea viable, ya será demasiado tarde, ya que no habrá más petróleo que sacar. Y los gringos estarán listos para vendernos flujo eléctrico proveniendo de energía eolica y solar...


viernes, febrero 15, 2008

No, no puedes



Otra parodia del famoso e inspirador vídeo en apoyo a Obama, solo que en éste la burla es dirigida al statu quo de Estados Unidos. Creo que México bien podría la élite económica - que en mucho es también la polítuca - cantar esta canación.

Quieres hablar por teléfono celular de forma barata? No puedes. Quieres elegir entre una marca de gasolina y otra, o entre una compañía de luz y otra? No puedes. Quieres que los profesores de tus hijos - si van a escuela pública - no pertenezcan al SNTE? No puedes. Quieres que los dirigentes de los partidos no elijan al presidente del IFE? No puedes. Quieres, si eres eres mujer y decides de forma libre tener un aborto seguro en cualquier parte del país? No, no puedes, es mejor para muchos que mejor lo tengas de forma clandestina e insalubre. El poder de elección es peligroso porque pone en juego el poder, los privilegios de muchos. Y en mantener esos privilegios hasta parece que la derecha y la izquierda están de acuerdo...

viernes, enero 25, 2008

Costó apagón en la Ciudad de México 1540 millones de pesos

Y todo por culpa de un monopolio casi quebrado - una cosa estúpida en un mundo capitalista - que no invierte en su infraestructura. Y los que pagan el precio son los contribuyentes.... Pobre Ciudad de México. Reporta El Universal:


"Los apagones ocurridos en diferentes zonas de la capital causarán pérdidas por mil 500 millones de pesos a empresarios e industriales, según estimaciones del presidente de la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo en Pequeño de la Ciudad de México (Canacope), José Caudillo.

Mientras que el sector comercial perderá cerca de 40 millones de pesos por la interrupción del fluido eléctrico desde la noche del miércoles, según Lorenzo Ysasi Martínez, presidente de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco).


Y así dijo que un estudio de ese organismo revela que entre finales de 2005 y finales de 2007, los sectores productivos perdieron unos 800 millones de pesos por las fallas en el abasto de electricidad.


En lo que va del año, Luz y Fuerza del Centro (LyFC) ha interrumpido en dos ocasiones el abasto eléctrico. La primera ocurrió el 15 de enero por una falla de la subestación en el Valle de México, y la segunda la noche del miércoles debido a vientos de más de 70 kilómetros por hora ocasionados por el choque de corrientes frías y húmedas del frente frío 24 con aire caliente de la ciudad.


El subdirector de Distribución de Luz y Fuerza del Centro (LyFC), Edmundo Gil Borja informó que hasta el mediodía de hoy se restablecerá en su totalidad el servicio de energía eléctrica en las colonias que aún permanecían en penumbras.


De acuerdo con el gobierno del Distrito Federal, 53 colonias permanecían hasta la tarde de ayer sin electricidad...


¿Por qué no tener otra empresa pública que compita con Luz y Fuerza? O privada, que lo que importa es que la gente tenga luz...

martes, enero 15, 2008

Caen precios de telefonía celular casi 70%

En España... Copio del blog de Juan Pardinas:

"Los consumidores españoles no aman a su patria lo suficiente. Las leyes españolas permiten que empresas extranjeras con capital transnacional (Vodafone, Orange, Carrefour mobil) se apropien las cuentas de clientes españoles. Como consecuencia de esta falta de pundonor a la patria, las facturas de los celulares se han reducido hasta en un 67% en España. En México, las leyes nos protegen de que capitalistas de las telecomunicaciones vengan a invertir directamente a nuestro país y a ofrecer sus servicios. Los consumidores mexicanos pagamos de las tarifas de celular más altas del mundo, pero podemos dormir tranquilos, nuestra patria y sus monopolios están a salvo."

viernes, diciembre 28, 2007

Pregunta a Calderón:¿ porqué el internet es tan caro y tan lento en México?



La respuesta más posible: porque en México no hay competencia suficiente en telecomunicaciones. Es decir, Telmex domina el mercado, e impone precios altos y velocidades de acceso lentísimas. ¿Y por qué no hay la suficiente competencia? Porque el Estado ha cedido su autoridad, ha dejado de regular, se ha rendido al poder fáctico del hombre más rico del mundo, Carlos Slim Helú, dejando al país a un lado de la competencia mundial. Si el presidente Calderón no pone orden en este país de monopolios, los mexicanos tenemos que organizarnos para hacerlo...

PD. En España el problema sí importa.

jueves, octubre 11, 2007

Calderón le enseña tarjeta amarilla a Salinas Pliego

Hace un par de años - si bien recuerdo - TV Azteca se apropió de la señal de Canal 40 de forma ilegal, a través de una toma violenta de sus instalaciones, alegando que la estación le debía dinero. Salinas Pliego no solo ha querido abrogarse lo que solo puede hacer el poder judicial - con la extraña complicidad de Pedro Cerisola, el entonces responsable de la SCT - sino que hace unos días ha querido enfrentar otro poder de la República, el mismo Congreso, a través de la señal de concesionada de TV Azteca.

Ayer por fin alguien le mostró un límite a su desbocada soberbia contra la democracia mexicana y ese fue el presidente Calderón, y lo que más me sorprende - y para bien - es que La Jornada lo puso como su cabeza de primera plana de hoy. A ver si ahora Salinas Pliego se lanza contra él. Solo falta eso... Copio:

  • Cita con la CIRT; Azcárraga y Salinas Pliego, ausentes

Nunca más tomas violentas en tv o radio: Calderón

  • Se interpretó que la alusión presidencial era por el chiquihuitazo
  • Aboga por la libertad de expresión, pero con respeto a los demás
  • Concesionarios: nuestro gremio, con "gran fuerza y credibilidad"

lunes, agosto 06, 2007

Fortune: Slim es ya el hombre más rico del mundo

Copio de El País:

Carlos Slim supera a Bill Gates en la lista de los más ricos, según Fortune

La fortuna del mexicano alcanza los 59.000 millones dólares

EFE - Nueva York - 06/08/2007

El empresario mexicano Carlos Slim es el hombre más rico del mundo, según publica hoy la prestigiosa revista estadounidense Fortune, que cifra la fortuna de ese hombre de negocios en 59.000 millones de dólares. Esta estimación está basada en el valor público que sus compañías a finales de julio pasado.

De esta manera, el mexicano de 67 años, hijo de un inmigrante libanés y de una mexicana, se coloca por delante del fundador de Microsoft, Bill Gates, quien tendría 58.000 millones de dólares, indica la misma publicación, que subraya el carácter diferente de los dos magnates.

Mientras "Gates está vendiendo su única fuente de bienestar, las acciones de Microsoft, para construir su fundación, Slim crece a un ritmo impresionante. Su valor neto aumentó el año pasado en 12.000 millones de dólares", se apunta en Fortune.

Asimismo, indica que las empresas familiares de Carlos Slim Helú "representaban en 2006 el 5% del Producto Interior Bruto (PIB) de México, y que controla compañías que valen "una tercera parte de los 422.000 millones gestionados por la Bolsa mexicana".

Críticas

La publicación estadounidense compara el perfil de Slim al de otro de los grandes magnates de Estados Unidos, John D. Rockefeller, y señala que el mexicano es propietario de dos empresas emblemáticas mexicanas como son Teléfonos de México y América Móvil.

Fortune recoge también declaraciones de George Grayson, un profesor de la Universidad College of William and Mary, experto en México y creador del término Slimlandia para describir la fuerte presencia de la familia Slim en la vida económica mexicana.

"Slim es uno de los grandes de México que impide su crecimiento por estar al frente de monopolios u oligopolios", considera ese académico, al tiempo que señala que si la economía mexicana es "altamente ineficiente" y "pierde competitividad, es por personas como Slim".

El empresario mexicano ya aparecía el pasado mes como la persona más rica del planeta en el portal de Internet mexicano "Sentido común", donde se le atribuía una fortuna personal de 67.838,5 millones de dólares. En la clasificación Forbes del pasado abril, Slim se situaba en segunda posición, por detrás de Bill Gates y por delante del inversor Warren Buffet.

martes, marzo 06, 2007

¿A qué le teme Carlos Slim?

Este próximo jueves 8 de marzo, a las 6pm tiempo del Este de Estados Unidos (5pm tiempo del centro de México) se presentará la nueva lista de las personas más ricas del planeta según la ya tradicional lista de la revista Forbes.




En la lista de 2006 Carlos Slim estaba en tercer lugar, después de Bill Gates y William Buffet. Según rumores parece que este año estará en el segundo lugar, pasando de tener 30 mil millones de dólares a poco más de 50 mil millones de dólares. Un aumento brutal en solo 365 días.

¿Qué demuestra este brinco? La naturaleza disfuncional del capitalismo mexicano, un capitalismo basicamente manejado por monopolios. Si no solo vayan a cualquier cine, donde solo venden una marca de refrescos de cola o de helados. O en los antros, casi siempre solo hay cervezas de una sola marca productora. Todo el país está amarrado, estrangulado por monopolios, públicos y privados. Pero quizá el peor y más oneroso es el que dirige el ingeniero Slim. ¿Por qué?

El ingeniero no sólo ejerce un poder económico, sino uno político. No por nada durante la campaña presidencial del 2006 el presentó - y casi obligó a que los políticos firmaran su apoyo -
a su "Acuerdo de Chapultepec". Si pueden busquen ese documento, y verán que le falta una palabra clave: competencia. Así es, como escribía el 19 de mayo de 2006, a lo único que teme Slim es a una cosa, a competir. No extraña que el acceso a internet (que el monopoliza) sea uno de los más caros del mundo como escribe hoy el diario Reforma. No extraña que las farmacias de Sanborns sean las que venden los medicamentos de forma más abusiva. No extraña, no extraña... Copio mi post del año pasado, ah y no dejen de leer el artículo de Denisse Dresser en la revista Proceso de esta semana. Pocos a ponen a Slim en su lugar como ella...

viernes, mayo 19, 2006

¿A que le teme Carlos Slim? A competir...

Telmex se niega desde hace años ha entregar información a la Comisión Federal de Competencia, publica hoy el diario Reforma. ¿Y por qué creen que la telefónica más importante de México niega información a la agencia gubernamental que persigue los monopolios? Es sencillo: porque tiene miedo a competir en una economía de mercado real. Copio del Reforma:

"Teléfonos de México (Telmex) está "inmunizada" a las sanciones de la Comisión Federal de Competencia (CFC), gracias a un amparo que obtuvo del Poder Judicial que le permite no responder las solicitudes de información de ese organismo. Se trata de un amparo contra la aplicación del artículo 34 de la Ley Federal de Competencia Económica (LFCE), aún vigente. El artículo señala que la CFC podrá multar hasta con el equivalente a mil 500 veces el salario mínimo vigente en el DF a quien incumpla ordenamientos de la Comisión. Eduardo Pérez Motta, presidente de la CFC, reconoció que después del amparo, otorgado a Telmex antes del 2002, ninguna otra empresa la ha ganado el juicio a la CFC en este tema.... La CFC mantiene desde hace unos 10 años una serie de litigios con Telmex, que van desde impugnaciones hasta juicios de amparo, los cuales hasta el momento suman 57. De hecho, Telmex es la empresa que más procedimientos legales ha emprendido para "repeler" las acciones de la CFC, que busca evitar que la telefónica lleva a cabo prácticas monopólicas... Consultada al respecto, la empresa Teléfonos de México declinó hacer declaraciones..."

Ahora ya saben porqué el internet, el servicio de telefonia celular y más servicios de telecomunicaciones son tan caros..."