


Bienvenid@s a Citius64, donde Alfredo explora un poco el futuro, las tendencias del mundo por venir, los patrones de lo que apenas se asoma. Nuestro lema es Veritas Odit Moras: que la Verdad llegue rápido.



Salon's Gabriel Winant profiles "The Factor"'s four-year campaign to demonize George Tiller:
O'Reilly's language describing Tiller, and accusing the state and its elites of complicity in his actions, could become extremely vivid. On June 12, 2007, he said, "Yes, I think we all know what this is. And if the state of Kansas doesn't stop this man, then anybody who prevents that from happening has blood on their hands as the governor does right now, Governor Sebelius."
Three days later, he added, "No question Dr. Tiller has blood on his hands. But now so does Governor Sebelius. She is not fit to serve. Nor is any Kansas politician who supports Tiller's business of destruction. I wouldn't want to be these people if there is a Judgment Day."
More here. O'Reilly demonized Tiller on 28 episodes of his show. I have no doubt his words wil be played endlessly on cable in some kind of hideous irony. This really could be the end to O'Reilly's dangerous, demonizing game.

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El Cristo de la Salud fue sacado en la procesión sólo dio la vuelta a la cuadra donde se ubica la Catedral Metropolitana. Foto: Juan Pablo Zamora | ||||


MIGUEL MORA - Roma - 11/02/2009
Para el Vaticano y el Gobierno de Silvio Berlusconi, Beppino Englaro es un "verdugo" y un "asesino". Lo reiteraron ayer en sus primeras páginas el periódico de la Santa Sede, Avvenire, y el de la familia de Berlusconi, Il Giornale. Si creemos a los que le conocen, y a muchos ciudadanos, compatriotas o no, Englaro es el verdadero Cavaliere, un referente laico, un ejemplo cívico, el padre que cualquier hijo desearía tener.
¿Cómo se explica esa divergencia de opiniones?
La historia empieza el 18 de enero de 1992. Eluana Englaro tiene 21 años y sale con unos amigos. Sus padres le han dejado su BMW. Al volver a casa, encuentra hielo en la carretera. El coche hace un trompo. Se parte el cráneo y la segunda vértebra cervical. Queda paralizada, su cerebro se desprende de la corteza. No siente dolor, no se mueve. Pero respira. Le hacen una traqueotomía antes de que sus padres lleguen al hospital. Vive, o al menos es un simulacro de vida. El padre ruega que la dejen morir. Los médicos, que no pueden.
Un año después, diagnóstico definitivo: estado vegetativo permanente, deberá ser alimentada con sonda. En 1994, las monjas misericordinas le dan una habitación en el hospital Beato Luigi Talamoni. Eluana había nacido allí. Y allí iba a permanecer, inconsciente, hasta este 6 de febrero.
Beppino Englaro es un tipo cabal y determinado, alto y enjuto, de perfil afilado. Cuando Eluana vivía, dirigía una pequeña empresa de moquetas y suelos de linóleo. Desde hace 11 años, ha dedicado su vida a defender la dignidad de su hija. Su derecho a morir. El precio ha sido altísimo. El lunes, mientras hablaba con este periódico por móvil, sonó el fijo de su casa. Englaro respondió "grazie, grazie" y colgó. Era una de las varias llamadas diarias que le tachan de asesino.
Ayer, Englaro viajó hasta Udine con escolta policial para ver por última vez a su hija. Eluana será incinerada y enterrada en Paluzza, provincia de Udine, el pueblo natal de Beppino, junto a su abuelo paterno. Sin funeral.
Mientras la campaña de desinformación sigue lanzando basura contra los médicos y la familia, el fiscal de Trieste dijo que no ve "el menor indicio de delito en la muerte de Englaro". Una periodista de la RAI, Marinella Chirico, que entró en la habitación de Eluana el domingo con permiso del padre, contó que verla fue una "experiencia devastadora". El padre habría podido enseñar una foto actual de su hija para callar bocas. No lo ha hecho.
Italia, entretanto, se ha fracturado en dos y se ha convertido en escenario de odio y manipulación. "Con la instrumentalización de una tragedia nacional y familiar", escribió ayer Ezio Mauro, director de La Repubblica, "y los ecos oscuros de quien intenta transformar la muerte en política, empieza la fase más peligrosa de nuestra historia reciente".
Los Englaro han ganado su batalla legal. Pero ellos y el país han sufrido un coste enorme. La aspiración de civilización, su fe en el Estado laico, su espíritu de libertad han sido ultrajados, en lo que Anna Finocchiaro, la senadora del PD, ha llamado "los chacales de la política". Italia ha tardado 11 años en hablar sobre el fin de la muerte. Fue en 1998, ante el abandono en que se encontraba, cuando Englaro pidió ayuda por primera vez al Estado. Tras las primeras sentencias contrarias, 1999 y 2003, se remitió a los políticos. Hasta ahora, doce gobiernos distintos habían mirado a otro lado, negándose a legislar.
¿La razón? El Vaticano se oponía, el centro izquierda era incapaz de llegar a una posición común, la derecha prefería resolver el asunto por debajo de la mesa.
Mientras eso sucedía, los jueces hacían el trabajo de la política. En julio de 2008, Apelación dice que se puede suspender la alimentación de un paciente si su estado es irreversible y se constata su voluntad. Derecho a morir. La avanzada Constitución italiana es la base de la sentencia. La Iglesia tiembla. Hay 2.000 personas alimentadas así en Italia.
En enero de 2008 ha caído el Gobierno Prodi. Claro, que eso tampoco garantiza nada: Berlusconi es un divorciado, poco de fiar, ni siquiera puede comulgar, su mujer confesó un aborto terapéutico en el extranjero. La Iglesia coloca en la secretaría de Estado de Sanidad a uno de los suyos, Eugenia Roccella, integrista provida. Ella moverá los hilos bajo la mirada del ministro, Maurizio Sacconi, ex socialista, laico en su juventud, ahora gente de orden.
El Parlamento se moviliza por fin el verano pasado. Plantea un conflicto de competencias al Constitucional, y éste determina que la magistratura, y no el legislativo, debe solucionar el caso. La fiscalía recurre. Las "togas rojas" siguen dando la razón a la familia. En Italia y en Estrasburgo. El 13 de noviembre de 2008, el Supremo confirma que Eluana puede morir. El 22 de diciembre, la Corte Europea rechaza el recurso de las asociaciones católicas. "Por fin será libre", dice su padre.
Arde Troya. El Papa lanza a sus mejores hombres a la arena. Porta a Porta, el programa de la RAI, abre sus salones a los cardenales. Hace reportajes sobre comas reversibles. Dice que Englaro mata a su hija basándose en una voluntad presunta. El 68% que apoyaba a la familia en 1999 baja al 55% en un mes.
La propaganda es fácil: dejar de alimentar a Eluana es un asesinato, todos los que estén a favor militan en la cultura de la muerte. Juego sucio, censura, insultos, demagogia, invocaciones desde el palacio de San Pedro... Vale todo.
Llega el momento. En el Senado se votan las enmiendas a la Ley de Seguridad de Roberto Maroni, ministro de la Liga Norte, socio clave de la mayoría. La Iglesia ha dicho que es una ley xenófoba. Buen momento para mostrar las uñas. Siete diputados católicos de la derecha votan con la oposición y tumban la enmienda. No es decisivo, porque la ley debe ir todavía a la cámara. Es una oferta.
En dos días, Berlusconi aprueba la ofensiva final. El cardenal Tarcisio Bertone, recién llegado de su periplo por la España socialista, se pone al mando. Roccella lanza el decreto salva Eluana. Berlusconi aprueba el texto pese a que el presidente napolitano sostiene que es inconstitucional. La Curia transmite su "desilusión" con el jefe del Estado... italiano.
Un simple vendedor de moquetas ha puesto en jaque con su laicismo y su fe en la legalidad a los poderes fuertes. "No comprenden la legalidad a la luz del sol", dice a este diario el domingo. "La Iglesia no puede imponerme sus valores". Casi todos los medios silencian el titular: "Una condena a vivir sin límites es peor que una condena a muerte".
El lunes, alcanza su trágico objetivo. Su única hija, su "esplendor", como la llamaba, se apaga a las 19.35, en pleno debate del proyecto de ley que prepara el Senado para intentar salvarla. Su médico, Amato de Monte, da a Englaro la noticia: "Tua bambina", le dice.
Su bambina tenía once años cuando sus padres le reprendieron. Ella se encaró y les dijo: "¿Y vosotros qué tenéis que ver con mi vida?". Durante 6.233 días, esa rebelde nata vivió atada a una sonda. Hace hoy 80 años justos, Italia y el Vaticano se separaron en dos Estados. Ahora, los chacales han unido otra vez sus destinos. La pobre Eluana ha escapado a tiempo. La pobre Italia deberá convivir con ellos.
Parece ser que haga lo que haga el Papa Benedicto XVI, todo le sale mal. El mismo New York Times dice hoy que todo este asunto Williamson no ha hecho más que exponer las debiliades del papado de Benedicto XVI, en especial su forma aislada de tomar decisiones sin consultar a la curia ni a nadie. Ante la molestía de la canciller alemana Angela Merkel, de que el Vaticano no se había distanciado lo suficiente de la postura antisemita del nuevo obispo Williamson (miembro de la ultraconservadora Sociedad Pío X), el Papa le ordenó a este que se retractara publicamente de su su negación del Holocausto si quería permanecer como prelado. Pero Norm Geras (y Andrew Sullivan) lo secunda, pregunta cuál es el punto al ser el Papa quien ordena a Williamson una disculpa pública? Si lo hace nada garantiza que la disculpa sea sincera, a fin de cuentas la pidió su jefe directo para mantener su privilegiado puesto. Y si no pide la disculpa sería aún peor (aún no la pide después de un día de la orden papal), porque entonces Benedicto quedaría como un imbecil que perdona excomulgados y los designa obispos sin saber previamente quienes son, es decir, qué piensan de de X o Y asuntos. Y otra: si Williamson pide disculpas, pero solo para la foto, y sigue pensando lo que piensa, ¿no sería como tener un espía nazi dentro de la jerarquía católica?Según demuestra la investigación abierta sobre el asunto por la Fiscalía de Ratisbona, las tesis neonazis de Williamson habían empezado a dar que hablar días antes de ser rehabilitado por Ratzinger. El semanario alemán Der Spiegel anticipó el 19 de enero el contenido de la entrevista concedida por el obispo a la televisión sueca STV, en la que negaba el genocidio de seis millones de judíos y la existencia de las cámaras de gas.
Radio Vaticano se hizo eco de la noticia el 23 de enero, y la rehabilitación fue comunicada por L'Osservatore Romano el 25, aunque la noticia oficiosa se conoció en Roma el 21. Ese día, recordó ayer el Vaticano, el Papa firmó el decreto de perdón. La sucesión de fechas deja en mal lugar al servicio de prensa de la Santa Sede.
La explicación de ayer pone también en apuros al portavoz papal, Federico Lombardi, quien el día anterior, replicando a Merkel, sentenció que la condena papal de la declaración negacionista "no podía ser más clara". Al parecer, podía. En el comunicado, el Vaticano exige a Williamson que se retracte de sus tesis "de modo absolutamente inequívoco y público" si quiere recuperar "sus funciones episcopales en la Iglesia". Y reitera que sus posiciones sobre el Holocausto "son absolutamente inaceptables y firmemente rechazadas por el Santo Padre".
El Vaticano intenta salir así del aprieto, pero no da marcha atrás. Pese a la tempestad levantada en países como Alemania y Argentina (donde los medios locales han recordado que Williamson fue y es un firme defensor de la dictadura), Ratzinger sigue dispuesto a contar con el obispo. La Santa Sede "se esforzará en tratar con los interesados las cuestiones todavía abiertas", para llegar "a una plena y satisfactoria solución de los problemas que han dado origen a esta dolorosa fractura", afirma la oficina del primer ministro papal. Aduce, además, razones técnicas para intentar rebajar la polémica: "La retirada de la excomunión ha liberado a los cuatro obispos de una pena canónica gravísima pero no ha cambiado la situación jurídica de la Fraternidad Pío X", y ésta todavía no goza de "ningún reconocimiento canónico" en la Iglesia católica.
"Para su futuro reconocimiento", reitera, "es condición indispensable el pleno reconocimiento del Concilio Vaticano II y los magisterios de los papas Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II y el mismo Benedicto XVI".
No parece fácil, porque el movimiento fundado en 1970 por Marcel Lefebvre nació por oposición al Concilio Vaticano II, que abrió la Iglesia a los movimientos sociales y laicos, y determinó el acercamiento a musulmanes y judíos.
El hecho es que Benedicto XVI ha perdonado a uno de los grupos más marginales y reaccionarios del catolicismo, y que su intención de "conseguir la unidad de la Iglesia" solo ha tenido efectos negativos. Ha deteriorado el difícil diálogo con la comunidad judía y con Israel, y ha sembrado la discordia entre los sectores moderados, tanto laicos como religiosos.
En Alemania, el desprestigio es imparable. Williamson podría enfrentarse a un proceso penal, y según informan medios como el Süddeutsche Zeitung, el caso ha causado un gran aumento de las apostasías en el país, y una avalancha de protestas en las diócesis.
Hace ya semanas que cualquiera puede ver en YouTube a Williamson asegurando que no murió un solo judío en las cámaras de gas nazis, que según él ni siquiera existieron. Y cualquiera puede comprobar cómo reconoce que comete un delito y "ruega" al periodista sueco Ali Fegan que sea "cuidadoso" con la entrevista, porque podría llevarle a la cárcel."
There is, it seems to me, a connecting thread between all the various depressing bits of Catholic news this past week, beginning with the clueless, insular outreach to reactionary SSPX anti-Semites and culminating in the latest revelations about the serial child rapist protected by John Paul II, Father Maciel. That thread is not sex or anti-Semitism. It is the abuse of absolute clerical power.
In their panicked reaction to the reforms of the Second Vatican Council and its expansion of lay and episcopal power within a more inclusive church, the last two Popes relied on raw papal power to get their way. They did not persuade many on, say women priests or contraception or the "objective disorder" of homosexuals. But it became pretty clear after a while that persuasion was never the point. When the Pope simply declared certain topics undiscussable - and when he enforced that silence within the Church by policing dissent and appointing generations of docile flunkies as bishops and cardinals - he was telling us that he was restoring hierarchy. Some ratcheting back was doubtless necessary in the wake of excessive experimentation in the 1970s; but it then easily degenerated into arrogance and error. That's what dictatorships - even benign, non-coercive institutional ones - always produce. Because they have no mechanisms for self-correction.
And so, as Obama just discovered, even the most well-meaning person with such power can lapse into establishing one rule for their own clique and one rule for everybody else. And so Holocaust-deniers slip through the cracks because the Pope sees them first of all as his ideological and theological allies, and does not subject them to the same scrutiny as his opponents within the Church. And a monster like Marcial Maciel can be protected by Wojtila and Ratzinger for years and years, even as the evidence of his corruption and rank abuse of power is overwhelming.
The revelation that the sexual abuser Maciel also had a secret wife and even children on the side, that he used a cult of personality to establish a near-autonomous fiefdom within the Church, that he used religious money as a personal slush-fund, and that John Paul II and Benedict XVI knew all this and protected him because he too was their theological ally: this should come as no surprise. Check out the video above. Ratzinger physically slaps a reporter asking about a child-rapist he was still protecting - because it is an affront to Ratzinger's clerical authority.
The authoritarian, unaccountable, reactionary hierarchy that the last two Popes have constructed is beginning to collapse in on itself. It has solved no core questions; it has advanced no deeper, lasting ideas; it has led to the implosion of the Church in Western Europe and forced many American Catholics into a provisional relationship with their own church authorities. Maciel and Williamson are symptoms of this disease. But John Paul II and Benedict XVI are its enablers.
Toda religión tiene su lado luminoso y su lado oscuro, pero en el islam, en temas de género casi toda su doctrina es fundamentalmente opresiva. Una mujer no puede vestir como guste. En Arabia Saudita no pueden salir sin ser acompañadas de algun hombre de su familia. En Italia una joven fue asesinada por decidir no casarse con un musulmán hace poco. Y qué decir sobre la profunda homofobia que propaga: en Irán por ejemplo han ahorcado a jóvenes solo por no ser heterosexuales. Sí, el islam es una religión tremendamente machista, y su temor y odio a la mujer y a la sexualidad humana en general me preocupa más que Serrano Limón, que eso ya es mucho. Dicho sea de paso, el nuevo libro sobre él, El Vocero de Dios, está muy bueno.
LONDRES (ANSA).- la Iglesia de Inglaterra informó que un mayor número de británicos está recurriendo a la religión y a las plegarias como consecuencia de la crisis financiera global y el temor a que Gran Bretaña entre en una recesión económica..
De acuerdo a la Iglesia anglicana, en los últimos días recibió unas 8000 visitas por Internet de personas que le piden ayuda a Dios para resolver la crisis bancaria global.
Según el informe, cada vez más ahorristas e inversores británicos deciden evitar consultas con consejeros económicos y se vuelcan a la religión. La Iglesia de Inglaterra reportó un aumento del 28% en su sitio de plegarias por la web"


Perhaps the most admirable part of the response to the conflict that began on Sept. 11 has been a general reluctance to call it a religious war. Officials and commentators have rightly stressed that this is not a battle between the Muslim world and the West, that the murderers are not representative of Islam. President Bush went to the Islamic Center in Washington to reinforce the point. At prayer meetings across the United States and throughout the world, Muslim leaders have been included alongside Christians, Jews and Buddhists.
The only problem with this otherwise laudable effort is that it doesn't hold up under inspection.
The religious dimension of this conflict is central to its meaning. The words of Osama bin Laden are saturated with religious argument and theological language. Whatever else the Taliban regime is in Afghanistan, it is fanatically religious. Although some Muslim leaders have criticized the terrorists, and even Saudi Arabia's rulers have distanced themselves from the militants, other Muslims in the Middle East and elsewhere have not denounced these acts, have been conspicuously silent or have indeed celebrated them. The terrorists' strain of Islam is clearly not shared by most Muslims and is deeply unrepresentative of Islam's glorious, civilized and peaceful past. But it surely represents a part of Islam -- a radical, fundamentalist part -- that simply cannot be ignored or denied.
In that sense, this surely is a religious war -- but not of Islam versus Christianity and Judaism. Rather, it is a war of fundamentalism against faiths of all kinds that are at peace with freedom and modernity. This war even has far gentler echoes in America's own religious conflicts -- between newer, more virulent strands of Christian fundamentalism and mainstream Protestantism and Catholicism. These conflicts have ancient roots, but they seem to be gaining new force as modernity spreads and deepens. They are our new wars of religion -- and their victims are in all likelihood going to mount with each passing year.
PARIS (Reuters) - A French judge has ordered two departments and seven prominent members of the Church of Scientology in France to stand trial on charges of organized fraud, a judicial source said on Monday.
The case is the latest in a series of legal battles that have pitted the French judicial system against the Scientologists, who could be forced to stop their activities in France if found guilty.
The latest suit centers on a complaint made in 1998 by a woman who said she was enrolled into the Church of Scientology by a group of people she met outside a metro station.
In the following months, she said she paid 140,000 francs (21,340 euros) for "purification packs" and books which she said were a fraud. Other complaints then surfaced, prolonging the investigation.
Judge Jean-Christophe Hullin ruled that the Scientologists' Celebrity Center, bookstore and seven Church leaders should be tried for fraud and "illegally practicing as pharmacists".
The Church of Scientology is registered as a religion in the United States but has struggled to be accepted in Europe, with French authorities seeing it as a sect masquerading as a church to make money.
The Church of Scientology denounced Monday's ruling, saying it was being "stigmatized" by the courts.
"The special treatment reserved for the Church of Scientology Celebrity Center raises questions about the equality of the justice system and the presumption of innocence," it said in a statement.
The public prosecutor had said the case should be shelved. In a relatively rare move, Judge Hullin ignored the recommendation and ordered a trial, which is not expected to start for at least six months.
The Scientologists said the suit was "empty and concocted", adding that the original plaintiff had been reimbursed.
The Church of Scientology, which counts actors Tom Cruise and John Travolta among its members, was founded in 1954 by science fiction writer L. Ron Hubbard.
It has faced numerous setbacks in France, with members convicted of fraud in Lyon in 1997 and Marseille in 1999. In 2002, a court fined it for violating privacy laws and said it could be dissolved if involved in similar cases.