lunes, diciembre 29, 2008

Crece escándalo por antisemitismo, ahora en el PAN

Federico Berrueto escribe hoy en Milenio Diario sobre el acierto del periodista Jacobo Zabudovsky de pedir cuentas al presidente del PAN, Germán Martínez, sobre un artículo antisemita que publicó el 16 de noviembre pasado en El Universal. Copio el texto de Berrueto y Zabludovsky para entender este extraño caso de antisemitismo que ha crecido ultimamente en la élite mexicana:

Zabludovsky tiene razón

Domingo, 28 Diciembre, 2008

Aningún político o persona se le puede descalificar por sus inclinaciones ideológicas de juventud. Viene al caso por un correo recibido hace tiempo en el que su remitente me señalaba la afición del ahora dirigente del PAN, Germán Martínez, a lo que había sido la Alemania nazi: sus personajes, ideas y símbolos. Afirmaciones no probadas, aunque sí probables por el sentido de la colaboración del dirigente del PAN en El Universal, el pasado 16 de diciembre. El texto llevó a Jacobo Zabludovsky, el 22 de diciembre en su columna “Bucareli”, del mismo diario, a destacar el antisemitismo de las ideas expuestas.

La seriedad del señalamiento por el decano periodista y legendario reportero obligaba al dirigente a alguna aclaración y, más que ello, a una disculpa pública. Su colaboración del 23 nada dice al respecto, quizá porque fue enviada a la redacción con anterioridad a la nota de Jacobo. De cualquier manera, la situación amerita respuesta, la que no se ha ofrecido, omisión que compromete no sólo a la persona, sino a su jefe político y a la organización política que dirige.

Al igual que muchas personas, los tres grandes partidos tienen sus pecados de origen por su relación con los totalitarismos de su época. El PNR, antecedente del PRI, fue inspirado por el partido fascista italiano; historiadores serios relatan que al general Elías Calles le vino la idea de un partido de Estado —imposible en una democracia—, en un viaje a la Italia de Mussolini. Aunque el PRD es de factura reciente, su afluente comunista abrevó fuertemente del stalinismo; para muchos en el perredismo, Fidel Castro ha sido y es figura ejemplar.

La crónica de Enrique Krauze sobre la historia del PAN remite a la influencia del falangismo en la época de Franco; el escritor y diplomático Hugo Gutiérrez Vega, ex dirigente juvenil del PAN, se ha referido a la seducción totalitaria en los momentos tempranos del PAN, una forma de fascismo criollo por la simpatía por las naciones del Eje durante la Segunda Guerra Mundial, ideas ajenas al ideario liberal y democrático de Gómez Morín, el que para bien del proyecto panista, acabaría por imponerse. Aun así, el PAN o, más bien, ciertas corrientes de este partido, han sido asociadas con la extrema derecha.

En realidad no hay actitudes radicales en el dirigente nacional del PAN. Su postura es similar a la de los líderes del PRI, por su persistente adulación al Presidente. Su retórica encendida no prende ni convoca, aunque adquiere consistencia por su persistente confrontación y grotesco repudio a López Obrador. En la cumbre ha sido un político de frases fuertes, ideas débiles y un inexistente trabajo político con las bases. En el PAN el rechazo hacia él crece conforme se suman las derrotas electorales. Su ausencia política en el territorio es motivo de recurrente recriminación; sus omisiones lo han hecho un involuntario y eficaz promotor de Manuel Espino y del ex presidente Vicente Fox. Sus expresiones majaderas hacia Santiago Creel, ahora se le vuelven en contra.

El contraste de Germán con los dirigentes del PRI, Beatriz Paredes, y del PRD, Jesús Ortega, es evidente. Ambos políticos de tiempo completo, de consistente e incansable trabajo en la base. Su relación con los gobiernos estatales afines es aceptable, asimismo, se les acredita capacidad de negociación dentro y fuera de su partido. Germán, de quien se esperaba mucho más, ha tenido un desempeño desastroso, como lo revela su pésima relación con su antecesor Manuel Espino, con Santiago Creel —groseramente defenestrado de la coordinación del Senado— y con Josefina Vázquez Mota, los tres panistas más connotados. En días pasados el prestigiado espacio “Bajo Reserva” del diario El Universal, lo daba por desahuciado.

Las nuevas dificultades de Germán Martínez no son un simple desliz. Su opinable antisemitismo es veneno en tiempos electorales, a lo que se suman las dificultades del gobierno en el frente económico y en el de la inseguridad. En este contexto, se le han dado facultades extraordinarias para la selección de candidatos; para ello con regularidad recurre a estudios de opinión para adelantar o anular candidatos. El problema es que al encuestador del PAN pocos le creen, sus malquerientes aluden a que fue él mismo quien dijo a Fox que ganaría la mayoría absoluta hace seis años. En una práctica semejante a la del PRI de antaño, Germán pretende reinstaurar el dedazo demoscópico.

Jacobo tiene razón al recriminar a Germán Martínez su antisemitismo. Un rumor no lo merece, sí una colaboración periodística, la que, efectivamente, es injuriosa contra los judíos. La lucha contra el racismo hay que darla en cada espacio, sin concesiones, particularmente si quien la suscribe es uno de los favoritos del poder presidencial.

El dirigente del PAN, por salud de su propio partido y la causa que formalmente representa, debe precisar el sentido de sus expresiones escritas y, sin ambigüedad alguna, repudiar toda forma de discriminación.

fberruetop@gmail.com


Jacobo Zabludovsky
Bucareli
22 de diciembre de 2008


Martínez




El señor Germán Martínez Cázares, presidente nacional del Partido Acción Nacional, publicó el martes pasado en las páginas de opinión de EL UNIVERSAL, un artículo inaceptable, injurioso contra los judíos.

El tema de su escrito es el fraude cometido por Bernard L. Madoff en perjuicio de instituciones y personas de numerosos países, calculado en 50 mil millones de dólares. Al mencionar algunas de las víctimas el señor Martínez afirma: “También a un grupo de obras de beneficencia (los estafadores limpian sus culpas con regalos de caridad) de la comunidad judía”.

El estafador estafó a estafadores que limpian sus culpas con regalos de caridad y pertenecen a la comunidad judía. El señor Martínez no aclara cuáles son las culpas ni circunscribe la comunidad a determinado pueblo, ciudad o país. Son culpas de todos los judíos. Y si alguien, confundido con la extraña sintaxis (parte de la gramática que enseña a coordinar y unir las palabras para formar las oraciones y expresar conceptos), pudiera pensar que el autor atribuía esas culpas a Madoff, la posibilidad se descarta porque nadie ha mencionado que él sea autor de regalos de caridad.

Al contrario: entre sus defraudados hay filántropos e instituciones de ayuda social. Quienes limpian sus culpas con regalos de caridad son los judíos porque son estafadores o son estafadores porque son judíos y por eso hacen obras de beneficencia.

Todo el artículo está impregnado de un tufo antisemita desde sus primeras palabras: “Era uno de esos sacerdotes de la religión de la avaricia… venerado en Nueva York… Su feligresía le depositaba no sólo sus inversiones y dinero, sino su confianza”. Salpica su prosa con frases como: “El credo de la avaricia”, y se pregunta: “¿Cómo detener ese impulso de sofisticación financiera para la avaricia sin un estado fuerte…?”.

Tres veces en su corto texto, el señor Martínez menciona la palabra avaricia, pecado atribuido desde hace siglos a los judíos. Ejemplos hay tantos como agresiones antijudías registra la humanidad. El más mentado ha sido el de Shylock, sobre todo para quienes nunca han leído El mercader de Venecia y por tanto ignoran que el prestamista prefirió la libra de carne a todo el dinero que se le ofrecía, porque deseaba vengarse ante la humillación, la ofensa pública y la pérdida trágica de su hija, no aumentar sus caudales. Lo contrario a la avaricia. Pero esa es otra historia.

El señor Martínez no es un ciudadano cualquiera. Aunque lo fuera no tiene derecho a insultar. Es uno de los alfiles del presidente Felipe Calderón. Es el jefe del partido político al que ha pertenecido el señor Calderón por dos generaciones, desde su padre. Es el jefe del partido en el poder. Encabeza diputados, gobernadores, secretarios de Estado, funcionarios de toda especie y condición.

¿Interpreta el pensamiento del Presidente? Cuando afirma pasmosamente que Madoff: “Quizá aportó a la campaña de Barack Obama”, ¿tiene alguna prueba de que hubo en ella dinero mal habido? Tal vez insinúa que dinero judío intenta comprometer al próximo presidente de Estados Unidos.

Para nadie es secreto que un sector importante del PAN perteneció al Partido Nacional Sinarquista, de abierta actitud antijudía, a veces violenta. Fue durante su auge y el de las Camisas Doradas, hace unas siete décadas, cuando a la luz del día en la calle 16 de Septiembre fue agredido con violencia, por su aspecto judío, el poeta Jacobo Glantz, padre de la excelente escritora Margo Glantz. Son tan numerosos los sinarquistas en el PAN que, no obstante sentirse en casa, hace algunos meses intentaron separarse para refundar su partido.

Su influencia es visible.

Debe aclararse si el artículo fue producto de una decisión o idea personal del señor Martínez, quien (ver Campos Elíseos de Katia D’Artigues, miércoles 17) se enfrenta a una demanda de Manuel Bartlett por haberlo acusado de ser “el artífice del fraude electoral del 88 y presunto asesino de Buendía”. La Suprema Corte, publica Katia, discute únicamente si don Germán dijo lo que dijo cuando tenía fuero de diputado.

México ha sido y es un país de firme raigambre democrática, de igualdad y libertad, de tolerancia y respeto.

Cualquier intento de sembrar el odio contra una minoría no sólo vulnera a ese grupo, tiende a destruir la esencia misma del Estado y los principios sobre los cuales los mexicanos hemos creado nuestro sistema de convivencia.

México ya tiene bastantes problemas. No necesita ayuda de nadie para crear el caldo de cultivo a la discriminación. Menos del jefe del partido oficial.

No creo que el Presidente lo avale.

¿O sí?


2 comentarios:

Bernardo dijo...

Yo soy venezolano y me tope con este articulo en internet, por demás está decir lo indignado que se siente uno al leer opiniones racistas y retrogradas y mas aún cuando son de "altos" dirigentes políticos. Al Sr. Martínez no lo conozco y poco se de Calderón, aqui tenemos verdaderos problemas y me gustaría tener un país mejor, claro ya no para mi, pero si para mis hijos y nietos. Lo mismo le deseo a Mexico y latinoamerica, quisiera un mundo más próspero y feliz.
diflores@hotmail.com

Shlomo The rat dijo...

Bernardo (probablemente Madoff)
apestas a judio
los unicos que juegan con la carta de racismo son los judios porque con ello pretenden eliminar la posibilidad que la gente de una nacion se defienda contra esos judios estafadores

Negros son bienvenidos mientras trabajen

Asiaticos son bienvenidos pues son la gente con mas IQ del planeta

Mexicanos son bienvenidos pues si que saben trabajar

Judios seran bienvenidos cuando dejen de jugar con la carta racial, cuando dejen de ser parasitos y de destruir naciones.