miércoles, abril 04, 2007

Eli Bartra: no es por gusto

Hoy La Jornada tiene tres columnistas escribiendo muy buenos textos sobre el aborto. Arnoldo Kraus escribe sobre porqué debemos apelar a la razón. Javier Aranda Luna habla del rol de la iglesia católica. Este es un fragmento del texto de Bernardo Barranco, sociólogo de la religión:

"... No se debe perder el horizonte, las transformaciones culturales del México contemporáneo bajo la modernización del país trae como consecuencias cambios no sólo en el comportamiento y las prácticas sociales, sino en la manera de entender el mundo. Nuevas lógicas y sentidos comunes emergen lentamente en nuestra sociedad mientras otras, entre ellas muchas concepciones, cuyo origen es religioso y tradicional, pierden vigencia o se recrean. Se pasa de contextos en que las creencias religiosas formaban parte de los supuestos culturales totalizantes donde los valores cristianos ejercían el monopolio del sentido a un nuevo momento cultural en el que estas mismas significaciones conviven con otras. Dicho de otra manera las verdades reveladas por Dios indicaban las normas de conducta e imponían un conjunto de prácticas que orientaban a la sociedad y a las personas a un modelo social. Bien haría la Iglesia en repensar en el Dios de la vida que articule el compromiso social con las transformaciones culturales."

Pero la que tiene el mejor texto es Eli Bartra, profesora de la UAM Xochimilco. Presento completo el artículo de la ganadora:

No es por gusto

¿Hace falta decir de nuevo que el aborto no es un gusto, sino el último recurso? Tal parecería que a las mujeres nos encanta correr al ginecólogo a la menor sospecha de embarazo no deseado para intentar abortar. Es lo que más nos gusta hacer en la vida, sobre todo a las adolescentes, que no hacen otra cosa aparte de tener relaciones sexuales no seguras (lo cual es una desgracia) y embarazarse.

Se ha repetido hasta la saciedad, con cifras en la mano, que no son precisamente las adolescentes las que en mayor número se practican abortos, sino las mujeres con más de tres hijos. Sea como sea, da lo mismo; la despenalización del aborto significa, ante todo, la posibilidad más elemental de ejercicio de la libertad para todas las mujeres. También se ha dicho hasta el cansancio que la despenalización no obliga a nadie, a nadie, pero a nadie absolutamente, a abortar si no lo desea.

Lo mismo sucede con la ley de divorcio, por ejemplo. No obliga a ninguna pareja a separarse si no quiere, pero abre esa opción a las parejas que lo deseen.

Las actuales leyes sobre el aborto son coercitivas e imponen una sola forma de proceder: no se aborta de manera libre y gratuita, y punto. Esto es simple y llanamente imponer a toda la sociedad una visión del mundo y de la vida, por lo tanto, atenta contra la libertad de las personas. Por este solo hecho, para no ir más lejos, es imprescindible que se despenalice ya el aborto y sea una práctica libre y gratuita. Las mujeres decidimos, no el gobierno, no la Iglesia.

Que es una cuestión que tiene que ver con la fe, las religiones, la moral y, sobre todo, con la Iglesia católica, en tanto institución que se empeña en prohibirlo, de todo el mundo es archisabido. Sin embargo, en aras de la modernidad, en aras de ahorrarle al Estado mexicano mucho dinero y un grave problema de salud pública, y en aras de que sean las mujeres -por fin- quienes decidan sobre su propio cuerpo y su vida es que no puede seguirse discutiendo este asunto -ya se ha hecho por décadas, durante un siglo cuando menos, y siempre ha ganado la ultraderecha; por eso mismo cree que esta vez también seguirá ganando-, por lo que se debe actuar de manera inteligente y despenalizarse cuanto antes.

En realidad lo que se da no es un debate, no se discuten ideas, y muy pocas veces propuestas concretas; se echan al ruedo los principios de cada quien y nadie va a convencer a nadie. Las personas, en virtud de sus ideas, de sus ideales políticos o de sus creencias religiosas y morales, ya tienen una opinión frente al asunto, y ésta será inamovible. ¿Qué se discute entonces?

Las mujeres todas estamos en contra del aborto, ninguna quiere abortar, no es un gusto, pero es, sin lugar a dudas, un recurso al que se recurre cotidianamente -y en el que se pierde fácilmente la vida. Es una práctica no permitida, pero que se lleva a cabo todos los días por montones (la mayoría de las veces en lamentables condiciones y a precios exorbitantes).

En pleno siglo XXI, verdaderamente es una aberración que aún no se haya despenalizado el aborto en México, y ojalá, ojalá que por lo menos se logre esta vez, sí, en la ciudad más grande del país: el Distrito Federal, y que no se empantane el asunto en discusiones estériles, bizantinas y absurdas.

Debería haber quedado claro que no hay que discutir con la ultraderecha -no quiere debatir, sólo pretende seguir imponiendo su punto de vista-, que se quede con sus creencias y que no nos las imponga a todas las demás personas. No se debe seguir controlando con dogmas de fe y de religión a toda la sociedad, y menos que sea la ley que nos rija dentro de un Estado laico.

No más debates, no más discusiones, se debe tomar la decisión de despenalizar el aborto sin más, y listo.

1 comentario:

Karina dijo...

El aborto no se debe abordar en torno lo que piensa la "iglesia, el gobierno..." en eso estoy totalmente deacuerdo. Justifico un aborto cuando es una situación extrema: peligro de muerte de la madre, malformaciones/enfermedad del bebé (que crueladad traer a este mundo a niños con deformaciones tales que la ciencia no es capaz de remediar, como niños que comparten un mismo corazón, etc.), violación. Solamente en estos casos encuentro una justificacion lo bastante convincente para poner fin a una vida, por otro lado legalizarlo en su totalidad solo fomentaria mas la irresponsabilidad NO SOLO de las mujeres, si no de los hombres La mujer no es la unica responsable de un embarazo. Ambos (hombre - mujer) intervienen, ambos tienen las mismas responsabilidades. Si vamos a exigir derechos, primero hay que saber cumplir con nuestras obligaciones.