viernes, octubre 10, 2008

Noruega y Connecticut legalizan el matrimonio gay

Crece el derecho a elegir de forma libre con quien se quiere casar una persona en el mundo, con quien quiere unir su vida, sin importar su orientación sexual. Lo sorprendente es que estas noticias ya no llenan primeras planas con el sensacionalismo de antes; lo mismo ocurrió con el derecho al voto de las mujeres: primero era noticia a fines del siglo XIX, para fines del siglo XX e inicio del XXI, cuando Kuwait y Qatar (países musulmanes del Golfo Pérsico) les dieron ese derecho, fue noticia, pero ya no sorprendió.

El matrimonio para parejas del mismo sexo será legal en Noruega a partir de enero de 2008, aunque la iglesia noruega (luterana) aún no permite que sus pastores lo celebren. Sin embargo la decisión de ésta provocó una acalorado debate en su consejo de obispos.

La Suprema Corte del estado de Connecticut (en el Noreste de Estados Unidos) votó hoy a favor de reconocer la libertad de matrimonio de las parejas del mismo sexo, debido que se les discriminaba su igualdad de derechos con lo que ya gozan las parejas heterosexuales. Así, el estado es el tercero en legalizar el matrimonio para quien lo quiera, después de Massachusetts y California. El fallo de la corte (realizado a petición de una pareja gay que pidió casarse pero le fue negado el derecho) se puede leer aquí. Em Noviembre, el estado de California votará para ratificar o no la decisión de su Suprema Corte que legalizó el matrimonio gay hace pocos meses. Sin embargo, como la gráfica de arriba muestra, en Estados Unidos (como en todo Occidente) ha crecido el apoyo en las encuestas al derecho de las parejas del mismo a casarse civilmente. Seguramente, después de ver que se casan todos los días (en Holanda, Bélgica, Canadá, España, Massachusetts...) y ver que no pasa nada, sino que se ayuda que parejas gocen de los mismos derechos y responsabilidades que todos, la gente ha perdido el miedo a lo novedoso del asunto. Hoy fue buen día para el amor, y malo para el odio. Así sea.


2 comentarios:

Tessitore di Sogno dijo...

¿Matrimonio? Ugh.

Alfredo Narváez dijo...

Es para quien lo quiera, jeje. Eso es lo bueno de los derechos: a nadie se obliga a usarlos...