jueves, julio 26, 2007

Does Koolhaas know he could destroy a Kaspé building?

I write in english so I hope God Google can help him to find this. Mr. Rem Koolhaas please dont build the Bicentenario Tower where lies a building designed by the respected Vladimir Kaspé. Please respect your elders, please respect the best Mexico City still has and preserves.

Ahora así en español, un artículo que Crónica publica hoy sobre la obra de Vladimir Kaspé, que Gamboa de Buen, Ebrard y cia ponen en peligro:

Su majestad Ebrard y la torre de marfil
David Gutiérrez Fuentes


A Silvio Zavala, defensor del patrimonio histórico y habitante de Las Lomas

DENTRO DE LOS ASPECTOS en los que México alcanza los mayores lugares en el escenario mundial: corrupción, falta de respeto por los derechos humanos, piratería, tráfico legal de sustancias prohibidas, autoritarismo, deficiente educación, hay uno por el que deberíamos sentirnos orgullosos, somos una nación con un elevadísimo nivel de demagogia.

Un ejemplo para ilustrar lo anterior, lo podemos observar en el plan para la celebración del bicentenario de nuestra Independencia emprendido por Marcelo Ebrard. No me refiero al cambio de fecha para no “salir en la foto” con Calderón en 2010, debemos recordar que el jefe de gobierno ya eligió el 2008 para que los capitalinos conmemoremos a los héroes que nos dieron patria, lo que me parece verdaderamente demagógico es su proyecto Torre Bicentenario, que de acuerdo a ciertas informaciones de prensa podría ser inaugurada el 16 de septiembre 2010, hecho que entrañaría una contradicción con el manejo oficialista que le quiere dar el jefe de gobierno al acontecimiento. Porque, por fin, en qué quedamos ¿2008 o 2010? Sin embargo esas celebraciones en formol son lo de menos. Hay otro asunto más lamentable.


La ciudad de México no necesita tener el edificio más alto de Latinoamérica por la sencilla razón de que su gobierno ha sido incapaz de mantener adecuadamente la infraestructura de servicios que demanda una metrópoli como ésta. Hace un par de semanas se abrieron las entrañas en la delegación Iztapalapa y se devoraron a un automóvil con todo y conductor, pero el Alzheimer social se amaneció por estos días con un nuevo anuncio: la construcción de una megatorre en uno de los puntos más conflictivos de la ciudad por cuanto a densidad poblacional se refiere. Es suficiente con reparar en las torres del otro lado del camellón de Reforma para medir el disparate: constituyen un serio problema a la vialidad, los estacionamientos resultan insuficientes y los oficinistas se ven precisados a caminar por tramos de la ciclopista porque de otra manera serían atropellados. Además, la esquina de Reforma y Periférico es uno de los puntos más conflictivos de tráfico en la ciudad. La megatorre estaría abonando la friolera de seis mil vehículos entrando y saliendo al caos vial propiciado por el crecimiento anárquico de la “región más transparente”. Para cualquier individuo sensato la construcción de un megaedificio de oficinas en un punto altamente conflictivo es la forma menos inteligente de honrar la lucha independentista. Pero desde ¿cuándo se han caracterizado por su sensatez nuestros gobernantes? Nuestro monarca legítimo y legal ya rugió: la torrecita de marfil será un proyecto “prioritario dentro de las distintas acciones que vamos a tomar para conmemorar el bicentenario”. Esas palabras, y el contexto en el que las pronunció, ponen al descubierto el verdadero régimen que a los ciudadanos nos espera con el reinado Ebrard, muy enraizado con su origen priista: el autoritarismo.


Veamos. Un buen día, un vecino o un grupo de vecinos de Las Lomas de Chapultepec descubren que el edificio construido en la década de los cuarenta por el arquitecto Vladimir Kaspé y conocido como Superservicio Las Lomas amaneció tapiado. Sin mediar permisos y con el “desconocimiento” de las autoridades delegacionales empieza a demolerse. Como paréntesis conviene recordar que Miguel Hidalgo es una delegación panista a cuyo frente se encuentra Gabriela Cuevas. La voz de alarma corrió por las vías informales que afortunadamente tenemos y por la más eficiente de todas ellas: la red. Circularon lo correos electrónicos, muchos de ellos de arquitectos o de organizaciones del gremio.


DESPUÉS TRASCENDIÓ que había un plan para construir ahí la torre más alta de Latinoamérica y que el encargado del proyecto sería Rem Koolhaas, ganador del premio Pritzker 2000. Louis Noelle, historiadora de arte del prestigiado Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, advirtió del significado de ese acto de barbarie cultural: la obra de Kaspé, aparte de estar catalogada por el INBA como un patrimonio arquitectónico, tiene una serie de características de alto valor histórico y artístico. Se trata del mismo arquitecto que construyó el Liceo Franco Mexicano, el Centro Deportivo Israelita, la puerta de acceso al Panteón Dolores y uno de los edificios de Ciudad Universitaria en la zona que fue declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad. O sea, no se trata de cualquier arquitecto ni de cualquier edificio. Aquí llama la atención la tibieza de la delegada Gabriela Cuevas. Una megatorre como la proyectada salpica por todos lados. El hecho de que no haya estado al tanto de la demolición del legado de Kaspé seguramente llevó a más de un vecino de la demarcación a alzar la ceja. Una orden proveniente del INBA obligó a la delegación a suspender temporalmente el proyecto.


Y como pasa con estos fenómenos el conflicto saltó a los medios y los detalles salieron de “lo oscurito” (AMLO dixit). En esa zona no se pueden construir edificios superiores a los seis pisos por lo que edificar la megatorre requiere modificaciones al uso del suelo por parte de la Asamblea Legislativa.


DE TAL SUERTE QUE violando permisos del INBA, del propio reglamento de construcciones de la ciudad (las modificaciones no se han hecho todavía) y sin considerar la trayectoria de vuelos de aviones que cruzan el espacio aéreo por esa zona, Ebrard ya anunció que ahí construirá la “torre más grande de Latinoamérica”. Actos de esa naturaleza demuestran un absoluto desprecio por los gobernados que por supuesto no fuimos consultados por su majestad, dispuesto a realizar encuestas inútiles a las que todo mundo va responder que sí como la llamada “encuesta verde”. Y qué decir de los habitantes de Las Lomas, van solos contra el jefe de gobierno y todo parece indicar que su delegada no va a meter las manos al fuego por ellos, aunque sea casi unánime el rechazo.


Hay un aspecto que tampoco se puede pasar por alto: la conquista de la que salimos gracias a la independencia significó, en buena parte de los casos, la destrucción del legado prehispánico para edificar sobre él la arquitectura del imperio vencedor. Aunque anecdótico, no deja de resultar significativo que sea una empresa española la responsable de la megatorre. Sin embargo hay una paradoja mucho más seria: ¿Sabrá Koolhaas que para poner en práctica su proyecto se tendrá que destruir la obra de un arquitecto que dio lo mejor de sí al país que lo acogió?

dgfuentes@hotmail.com

3 comentarios:

Gabriel dijo...

Oye pero que clase de retrógrada eres tú. Me escandalizo. Me pregunto si en verdad conoces de cerca el estado actual del edificio de Kaspé, el del antiguo Super Servicio Lomas?

Primero, el edificio ha recibido ya una intervención anterior en la fachada que desvirtúa la obra original de Kaspé, la obra tal como había sido concebido por el arquitecto ya no existe, piden conservar algo que en principio dejó de ser lo que fue originalmente.

Segundo, Kaspé diseñó un edificio privado para cumplir con un función en específica, si ya no cumple esa función, el edificio carece de finalidad alguna, el edificio está abandonado, hoy es un cascarón vacío.

Si ya no cumple su finalidad, el edificio carece de utilidad, pero ahora resulta que se les quiere obligar a los dueños a atarse a aquella finalidad por la que ellos mismos encargaron construir el edificio. Y los dueños que mandaron construir dicho inmueble jamás imaginaron que se convertirían en esclavos de esa finalidad, porque otra vez, y con la mano en la cintura, algunos que no tienen vela en el entierro creen que pueden atropellar el derecho a la propiedad privada e impedir el libre disfrute de ésta.

Tercero, en ningún caso se ha visto que un rascacielos afecte la plusvalía de la zona donde se construye, al contrario, revitaliza la zona y el precio del m2 se dispara, es un negocio redondo tanto para desarrolladores ocmo para vecinos, qué mente tan estrecha!

En qué clase de país vivimos??

P.d. Te invito a visitar www.skyscraperpage.com y que leas nuestros argumentos a favor.

Alfredo Narváez dijo...

Gabriel:

1. El edificio mantiene su estructura original.

2. No está abandonado a la fecha. La empresa sigue trabajando y lo hará hasta fin de este mes por ordenes del nuevo dueño: Grupo Danhos.

3. Un rascacielos NO sube plusvalía en una zona residencial como las Lomas de Chapultepec, sino muy al contrario, la disminuye. Es como hacer un rascacielos en San Angel. Además invadirán una parte de Chapultepec para hacer un estacionamiento de 6000 autos, y si faltará algo: de dónde vendrá el agua y la luz? En la del Valle ya hay problemas de abasto antes tanto edificio nuevo. Gracias, pero no gracias.

Llevense la torre donde debe estar: a Santa Fe, o a Reforma, donde ya ha infreastructura y leyes que sí lo permiten.

Anónimo dijo...
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